Particularmente en México, en Argentina y en el sur y norte de Chile las casas de adobe son aun patrimonio de muchas familias, que conservan esta tradición desde tiempos inmemoriales.
Mezclar pasto seco con el barro permite una correcta aglutinación, gran resistencia a la intemperie y evita que los bloques una vez solidificados tiendan a agrietarse.
Posteriormente los bloques se adhieren entre sí con barro para levantar muros. Actualmente algunos arquitectos siguen utilizando muros de adobe en combinación con cimientos, columnas y losas de hormigón debido a sus características.
Se fabrica con un 20% de arcilla y un 80% de arena y agua, mediante un molde, y se deja secar al sol.